La televisión, con más luces que sombras, gran protagonista contra el pánico

                                                         

                                                                              Por Miguel del Río Martínez

 

El debate se aviva cada vez que los terroristas vuelven a actuar en cualquier ciudad del mundo. Me refiero a que hay controversia y polémicas sobre si la información que se transmite desde el lugar del atentado, especialmente la televisión, se rige por los cánones éticos y deontológicos siempre exigibles. La rapidez de los primeros momentos, dentro del caos imperante, genera siempre informaciones mal dadas, datos incompletos, falsedades y confirmaciones en el aire, y no digamos contrastar todos y cada uno de los hechos. Parece que estos comportamientos ya se han hecho habituales y todas las culpas se cargan a las prisas. No debería ser así.

Dicho todo lo anterior: la información emitida sobre el terrible atentado del 13 de noviembre de 2015, en Paris, ha sido y está siendo acertada. Aquí no meto a determinados programas deportivos españoles, que no quiero ni comentar porque es darles una importancia que no merecen. Otras actitudes que sobran son determinadas parafernalias (exhibición gratuita o alarde de medios que sobran, incluidas las polémicas por los selfies que tienen como fondo de la foto el lugar del atentado). Caen de habitual en estas parafernalia las televisiones, cada vez que sucede un hecho tan espantoso como lo acontecido en Paris, dentro de los distritos 10 y 11 y después en Saint-Denis.

Evidentemente, hay que diferenciar también entre las informaciones enviadas por los periodistas destacados en la capital francesa, y luego la interpretación de los hechos que hacen determinados tertulianos en los correspondientes programas de tele y radio. No se puede decir eso de “allá ellos y sus comentarios”, porque son programas de mucha audiencia y hay que ser muy respetuosos con la inquietud que pueden sentir los ciudadanos. Voy a poner un ejemplo crucial: ¿Francia está en guerra o no? Si atendemos a lo que ha declarado tan mediáticamente su presidente François Hollande, sí, Francia está en guerra. Aunque desde el periodismo se debe exigir siempre rigurosidad, y en este caso comunicar las noticias en base a la definición exacta de los términos. Guerra significa “lucha armada prolongada entre dos o más naciones durante la cual se producen diversas batallas”. Convendría que las reales academias de la lengua introdujeran ya la guerra terrorista como una expresión nueva, en auge y, desgraciadamente, de total actualidad.

En resumen, creo que las informaciones (especialmente la televisión en directo) han estado a la altura de las circunstancias. Han hecho inclusive una labor impagable. Por un lado, contribuir a trasladar de inmediato los consejos de las fuerzas de seguridad y el Gobierno de Francia. Y de otro, ofrecer serenidad al conjunto del pueblo francés y resto de países de la Unión Europea, por vivir y seguir viviendo momentos de temor y alarma.

Imagen: Portada New Yor Post sobre los atentados de París.

.