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Por una cosa u otra, la entrega de los Goya es anualmente noticia, mucho antes y después de la gala televisada de los premios. Se ha agitado suficientemente (mal) durante los últimos años, como para que nos limitemos sencillamente a celebrar la fiesta del cine español y sentir orgullo por ello. No es pedir mucho si atendemos a la esencia de los Oscar en Estados Unidos, los César en Francia o los Bafta en Inglaterra. Aquí nos regodeamos de habitual con que somos diferentes en muchas cosas y, al final, resulta que así es. Dani Rovira, presentador de los Goya, se ha visto tan insultado y maltratado en las redes sociales, que ha declarado también mediante Internet que no le ha traído cuenta esta actuación.

Siempre me he mostrado defensor a ultranza de la autoregulación, antes de que vengan otros y te lo impongan. Internet lo ha cambiado todo, incluso las reglas de comportamiento. Mismamente políticos y artistas, entre otros, antes utilizaban los periódicos en papel para hacer una declaración sobre un hecho que consideraban de interés. Ahora no. Ahora lo hacen directamente en su Twitter, Facebook o Instagram y, de ahí, “salta” ya directamente al resto de medios de comunicación.

2986375Dani Rovira presentando los Goya.

Pedir respeto y conductas adecuadas hoy por hoy en Internet es una entelequia. Pero no es imposible, ni mucho menos. Hay debate, quejas y denuncias continuadas sobre los malos comportamientos de los llamados insultadores y odiadores de la Red. Se necesita el consenso de la mayoría para, cuando surgen, repudiar socialmente hechos como lo sucedido a Dani Rovira. Sin duda Internet es un gran avance, las redes sociales también, pero no es verdad que las nuevas tendencias comunicativas hayan cambiado tanto las reglas éticas como para no distinguir ya entre lo que está bien y lo que está mal. Bajo ningún concepto se puede permitir que estas innovaciones supongan un lastre al camino andado en el respeto, la justicia, la igualdad, el machismo, el sexismo, racismo y burla a la forma democrática de opinar y participar en sociedad. Cuando alguien sobrepasa unas reglas que están hechas para todos, no basta con dar la noticia. Hay que poner al mismo tiempo en tela de juicio y denunciar públicamente a quienes las han provocado con sus malas conductas.

Hay que repudiar lo sucedido con Dani Rovira en las redes”