Las jornadas informativas como mejor técnica de divulgación

En el acceso a Internet las empresas se tomaron su tiempo, y fueron necesarias no pocas campañas públicas y privadas de concienciación para que las firmas industriales, empresariales y comerciales se subieran al carro de la Sociedad de la Información. Claro que Internet no es solamente tener un dominio web y contar con una dirección de correo electrónico. Aún queda bastante por andar en el uso continuado del comercio electrónico, y las empresas que habían fijado posiciones en este sector antes de la crisis la han sorteado mejor que los negocios tradicionales.

Con Internet o sin él, hay algo inicial que las empresas deben abordar y además hacer bien. Es su comunicación. Es fácil decirlo pero las empresas, salvo las grandes compañías, siguen estancadas en muchas dudas y reticencias a la hora comunicar lo que hacen. Llegan a la conclusión de que hay que informar de sus actividades cuando consiguen un buen contrato, se exporta a un nuevo país o se incurre en un problema inesperado con el que no se contaba. Vamos, todo lo contrario a una buena comunicación, prevista de antemano y fijada para cada nuevo ejercicio dentro de las previsiones que una marca debe tener.

Además del temor a lo desconocido (debido esencialmente a que no se contratan profesionales en comunicación), las empresas ven como un gasto innecesario destinar una parte pequeña de su presupuesto a que clientes y usuarios en general conozcan sus actividades, desde perspectivas informativas que resultan atrayentes al público en general (digitales, redes, televisión, publicaciones especializadas o web propia). Craso error que tarde o temprano se paga, mientras se asiste a como no todas las empresas huyen de la comunicación y las que lo hacen bien consiguen reputación social y, con ello, un mayor desarrollo. Un ejemplo claro son las jornadas informativas, de productos, iniciativas, intercambio de ideas y conocimientos. Resultan cada vez más atrayentes, y las empresas que las ponen en práctica consiguen unos altos réditos. El Puerto de Santander, Julio Cabrero & CÍA y el Club de Prensa lo han puesto en práctica recientemente, con la asistencia masiva de algunos de los más importantes empresarios de la comunidad autónoma. Todo un éxito, sin duda.

Este es uno de los caminos ya que los cambios tan vertiginosos que se están dando ahora en la comunicación tradicional (periódicos y radios principalmente), obligan de nuevo a las empresas a sumar una comunicación adecuada a su plan de marketing. De poco sirven unos buenos resultados en ventas, la firma de un contrato internacional, incluso la aplicación de un duro plan de ajuste laboral, si de por medio las empresas no cuentan con comunicadores que sepan contar bien estos hechos, y los hagan llegar al gran público, utilizando para ello los medios y los contactos dentro de ellos para poder situar las informaciones. Aquello de la nota de prensa que se enviaba a la redacción de un periódico a la espera o no de su publicación, ha sido sustituido por las webs corporativas (donde das tu propia información en noticias acompañadas de fotografías, vídeo y audio), sin olvidar que debes contactar también con una relación interminable de medios digitales en Internet que, vinculados a las redes sociales, cuentan con un gran número de seguidores a quienes interesa llegar. Sí o sí, las empresas deben ver y, sobre todo, utilizar, las nuevas posibilidades de comunicar.

plan_de_comunicacion“El Puerto de Santander o la empresa Julio Cabrero & CÍA han protagonizado este año una de las jornadas informativas más importantes”