Por Patricia Presmanes

La comunicación nos define como personas y por ende, como profesionales, al igual que lo que “callamos”. Somos lo que comunicamos. Pero para comunicarnos no solo hay que escribir o hablar. Nuestras actitudes, movimientos, la expresión de los ojos, incluso los silencios, comunican. De la misma manera, estar o no estar en un determinado lugar nos muestra y nos distingue. Y si no, ¡qué se lo pregunten al líder de Podemos! Su última metedura de pata no acudiendo a las celebraciones del Día de la Hispanidad merece mi reflexión.

Tal y como recogen sus estatutosPodemos es un partido político de ámbito estatal constituido para contribuir democráticamente a la determinación de la política nacional y a la formación de la voluntad política de los/as ciudadanos/as, así como promover su participación en las instituciones representativas de carácter político mediante la presentación y apoyo de candidatos/as...”

Me pregunto cómo es posible hacer política en beneficio de los ciudadanos, promoviendo su participación en las instituciones, declinando la invitación a este acto en cuestión. No es objeto de este artículo analizar la idoneidad de celebraciones de este tipo, sino llamar la atención sobre una conducta que más que de un “responsable” político, parece propia de un niño malcriado.

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Los partidos políticos tienen la inmensa responsabilidad de velar por los intereses de los ciudadanos en democracia, y para ello deben estar de forma activa en el epicentro de los grandes problemas económicos, políticos y sociales. No se entiende de otra manera.

Además, en el digno ejercicio de la política, debe primar el compromiso y el servicio al interés general aunque a algunos se les olvide de vez en cuando. Sin duda, la historia está repleta de comportamientos imperfectos, lo que no significa que estas conductas deban ser toleradas y admitidas como normales.

Decir que se «hace patria estando con la gente» y no «yendo a cócteles y vistiendo traje de chaqueta» es una gran demagogia. No asistir al acto en cuestión es una ridícula pataleta. Por todos es sabido que en este país “no dimite nadie” y el “tú más” parece ser la primera lección que aprenden nuestros responsables políticos, lección que por cierto aprueban todos con matrícula de honor. Sin embargo, esta lucidez intelectual brilla por su ausencia en otros terrenos. Y en esta línea, parece algo evidente que Pablo Iglesias hizo pellas cuando explicaron eso del Networking Político.

La toma de decisiones en democracia exige convivir con distintas alternativas y sensibilidades. La situación actual, con un profundo alejamiento entre política y sociedad, nos obliga a fortalecer las vías de entendimiento y las relaciones entre todos los agentes económicos y sociales implicados en tirar del carro democrático. Y desde luego, actitudes así no ayudan en absoluto a la consecución de este fin. Más bien todo lo contrario.

El meteórico ascenso de un partido político como Podemos ya es objeto de estudio, pero hay que advertir de que tanto la credibilidad como la reputación de cualquiera de los presentes no está exenta de perderse, y mucho más rápido que como se ganó.

Errar es humano y sí, hay múltiples formas de entender la política, siempre que el ciudadano sea lo prioritario, o al menos eso se presupone.

Mala estrategia o error del Sr. Iglesias, quién sabe. Lo más preocupante de todo es si estamos ante un caso aislado o ante el preludio de lo que está por llegar.

Termino como empecé. My Way, a mi manera.

Foto destacada: By Christopher Campbell | unsplash
Foto del texto: morguefile

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